Donde manda patrón…

No es el mundo del fútbol. Ni el mundo de los negocios. Es el mundo de Florentino Pérez. Un tipo de una gestión del Real Madrid teóricamente brillante por números y éxitos deportivos. Pero es eso suficiente?

Al Florentino Pérez de hoy en día se lo ha comido con patatas el mundo del fútbol actual. Un dirigente que con su método arrasaba en tiempos pretéritos por mandar en un mercado donde los “pelotazos” corrían de su cuenta. Todos recordamos los 10.000 millones por Figo o los 12.000 millones por Zidane. Los 96 millones por Cristiano y los 106 por Bale. Operaciones rocambolescas por aquellos entonces. Florentino era el brazo ejecutor de una estructura económica-deportiva que producía dinero, rentabilidad y éxitos deportivos en el tiempo. El mundo del fútbol parecía estar hecho para personas como Florentino. Pero que sabe Florentino realmente del mundo del fútbol?

Poco. Tan poco como para representar en su figura la ausencia de un director deportivo que marque las pautas de una planificación deportiva a corto, medio y largo plazo. Comprar y rentabilizar. Vender y volver a rentabilizar. Pero el proyecto es económico o deportivo?

En el fútbol actual, Florentino ha quedado al margen de competir por jugadores top. Su pensamiento camina en la dirección de que estamos ante un mercado loco donde se pagan precios desorbitados. Acaso no es ese el mundo de Floren? En los últimos años, el Real Madrid de Floren ha vendido jugadores top y se ha reforzado con remiendos. Ha ganado Champions y ha tapado muchas carencias que cuando el éxito y la “flor” desaparecen, quedan al descubierto. Zidane lo sabía. Y tomó la puerta de salida. Tipo listo. En estos últimos tiempos, se viene observando lo que era una verdad oculta: al equipo le falta mano deportiva. Porque al fin al cabo, esto es fútbol, que a nadie se le olvide.

Qué diferencia hay entre los jeques jugando a comprar equipos de fútbol y Florentino? Pues básicamente, que los jeques tienen más dinero. Y en este mundo Florentino nunca antes había tenido competidor. Y las vergüenzas salen a la luz. Así que en el año del sí al techo del Bernabeu, quizás habría que preguntarse si quizás Florentino haya tocado techo. El tiempo dirá..

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Hoja de Ruta.

Pedro Sánchez y Luís Rubiales. Tan diferentes, tan iguales. Los dos acaban de aterrizar en sus cargos de presidencia, uno del Gobierno y otro de la Federación Española de Fútbol. Han llegado por caminos tortuosos, con dificultades. Nadie les ha regalado nada. El camino duro les ha dado la oportunidad de adquirir un carácter cercano a la perspectiva global. Siempre te puedes rodear de las personas adecuadas, de confianza. Profesionales que hagan crecer tu proyecto de una forma ordenada y precisa. Pero eso nunca te asegura el éxito. Lo importante no es sumar efectivos, es conseguir el efecto. Poner las cartas sobre la mesa y “jugar” limpio. Maxim Huerta y Julen Lopetegui han derribado la barrera entre la profesionalidad y una marcada hoja de ruta. Ámbas salidas han agitado mucho el clima social actual. Pero son dos claros ejemplos de que vivimos en un país donde aún podemos convivir bajo el amparo de la transparencia. Al menos, podemos ver algún atisbo de esperanza. Dos profesionales a los que se los ha llevado por delante un modelo implantado por sus jefes. Se ha castigado el error sin concesiones. Sánchez y Rubiales han marcado el camino de lo que debe de ser su hoja de ruta. Y han mandado un aviso a navegantes: queda prohibido salirse del guión. Y hoy, muchos españoles ven vencedores y vencidos o simplemente, víctimas. Yo solo veo un golpe encima de la mesa. Ha triunfado el modelo. Y eso, en los tiempos que corren, es digno de admirar.

¿Una España mejor?

6:45. Como cada día al despertar resuenan “las trompetas del apocalipsis”. España es gobernada por Sánchez. Ruina, golpe de estado, independentismo, ETA y así hasta completar una larga lista de alusiones sacadas directamente del ideario de un más que derrotado PP. Hay que morir matando, como diría aquel. De entre todo el conglomerado de acusaciones, afirmaciones y réplicas de estos días me ha llamado especialmente la atención una frase pronunciada por Mariano Rajoy: “Me voy contento por haber dejado una España mejor”. ¿Es eso cierto?. Vamos a ello. En 2011 la deuda española era de 743.530 millones de €. Eso suponía un 69% del PIB. En 2018 la deuda es de 1.161.750 millones de €. Hoy día supone prácticamente el 99% del PIB actual. Hemos aumentado en 6 años la deuda en 370.000 mill. Casi nada. Eso ha hecho que la deuda per capita pase de los 16.000 € de 2011 hasta casi los 25.000 € actuales. A todo esto hay que añadirle que en estos años se han hecho recortes en servicios por valor de más de 29.000 mill de €, ha aumentado la recaudación tributaria en 10.000 mill de € por ejercicio y de una “hucha” de las pensiones con un montante de 68.000 mill en 2011 hemos pasado una simbólica “hucha” de – 17.000 mill a comienzos de 2018. Si, saldo negativo. De locos. Todo el dinero inyectado a la Banca para fomentar y revitalizar el crédito y la inversión, por valor de 56.000 mill, se dió a fondo perdido por el gobierno de Rajoy. España es el único país de la Eurozona donde los bancos no han devuelto el dinero prestado. Ese dinero fue a parar de nuevo al Estado ya que los bancos con el dinero que España les había “prestado” suscribían deuda pública. Los intereses de ese dinero pasaban a ser por cuenta de los contribuyentes. A este fenómeno se le conoce como “crowding out”. En las hemerotecas y mejores libros de economía lo encontrarán. Brillante una vez más, Don Mariano. Se subió el IVA. Decreció la inversión en I+D, por lo cual nuestros “genios” han tenido que emigrar buscando oportunidades. Bajó el nivel del Paro, pero no pasando por alto la precariedad laboral provocada por unas reformas laborales algo severas. Se dejaron de lado políticas sociales. Se tensó la cuerda con una política unilateral en el tema catalán que ha llevado a una situación de crispación muy alejada del más que necesario escenario de diálogo. Durante todo el mandato, decenas y decenas de imputados por los más de 50 casos de corrupción que han supuesto un lastre mortal al PP. Y ya de últimas, un toque de atención de la Eurocamara por la subida de las pensiones no justificada en relación al déficit actual con una correspondiente advertencia de mejora de 7000 mill para el próximo ejercicio. Casi nada. ¿Está es la España mejor que ha dejado el gobierno de Rajoy? No se vive de sensaciones, que tampoco han sido buenas las que ha dejado. Con números en la mano, no me salen las cuentas. Y se cuenta que de cuentos ya está uno cansado.

¿Una nueva era?

La moción de censura. O como la llaman algunos iluminados, el “nuevo apocalipsis español”. Aventuré en unos de mis últimos artículos que la aprobación de los presupuestos era tan sólo un problema menos para Rajoy. Que vendrían curvas. Y la de la corrupción lo ha tumbado. Un mal tan viejo como letal. Sin capacidad de respuesta, anclado en la idea de no dimitir (a estas horas, aún tengo dudas), ha visto como Pedro Sánchez le ha armado un tinglado que lo ha dejado al borde del K.O técnico. Casi todos le tienen ganas al PP. Ciudadanos, “el yerno ideal”, ha mareado la perdiz y ha

quedado relegado a un segundo plano. Por estas horas, se viene un gobierno de izquierdas. Pablo Iglesias citaba en el discurso de la moción que había que observar la situación política europea y convenir un gobierno progresista basado en los principios de una política fresca y renovada. Una política a la altura de la cuarta economía del Euro que somos. En esto ha hilado fino. Alemania, Francia e Italia son claros ejemplos de gobiernos anclados en modelos ya desgastados. En contrapunto, Portugal ha crecido a manos de un gobierno de izquierdas progresista y fuera del austericidio.

Tenemos ante nosotros un nuevo escenario. Un nuevo reto político. La primera vez en España que una moción de censura puede forzar la salida de un gobierno. En la coctelera, PSOE, Podemos, PNV, Pdcat, Nueva Canarias, Compromis, ERC, Bildu. Una nueva era? El tiempo lo pondrá todo en su sitio.

Una escalada hacia la luz.

Cuando uno se levanta por la mañana no imagina lo que puede cambiarle la vida en un solo instante. Menos aún, si eres de Mali y vives en Francia. Convertido en una “sombra”, sueñas con la felicidad y prosperidad que añorabas al jugarte toda la vida a una carta. Y sí, de jugarse la vida trata el tema. Mamoudou Gassama, caminaba por las calles de París. Cuando de repente vió a un niño que colgaba de la cornisa de un cuarto piso con riesgo de caer en cualquier momento. No lo dudo. Convertido en un auténtico “Spiderman” escaló en menos de 30 segundos hacia el niño para rescatarlo y salvarle la vida. Una escalada imperial, y tremendamente salvadora. Un acto heroico. Bajo las leyes de Macron, este buen hombre debería de haber sido expulsado del país. Políticas radicales contra los inmigrantes en situación irregular. Macron ha “rectificado” concediendo la nacionalidad y un puesto como bombero a este “héroe por accidente”. Me alegro de que el mundo esté lleno de personas dispuestas a todo. Lo que ayer era una sombra, hoy es una luz. Y me queda una reflexión: cuando alguien que no tiene nada lo da todo, todo lo que puedas darle es nada. La mirada de Mamoudou Gassama es la de alguien que, sin imaginarlo, ha escalado hacia la luz. Cuando en realidad es la luz de su interior lo que hace del género humano lo más bello. Sólo me queda decir gracias. El mundo aún puede ser maravilloso…

Por pura “responsabilidad”

“Por responsabilidad política”. Suena tan técnica y bonita que impresiona. Nada más lejos de la realidad, marca la actualidad política de este país. No voy a pararme a nombrar uno de tantos casos de corrupción descubiertos una vez más. Es la misma historia de siempre. No voy a hablar tampoco de Cataluña. Ni del Chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero. Llenan periódicos. El “Salvamé” de la política. Basura mediática triturada dispuesta para consumir. Voy a centrarme en los Presupuestos Generales Del Estado. Más concretamente en cómo se llegarán a aprobar. Resulta que caprichos del destino, llegados a la encrucijada, el PP necesita al PNV para poder aprobarlos. Que cabrón el guionista de la política española. Los nacionalistas vascos, esos guerreros silenciosos (los catalanes hacen más ruido o tienen más altavoz público, quien sabe) ponen condiciones tales como la anulación del 155 en Cataluña para apoyar los presupuestos. La cabra siempre tira para el monte. El PP, o la cueva de Ali Baba, ofrece una inyección de casi 600 millones de € al Cupo Vasco por el apoyo. Y el PNV, por pura “responsabilidad politica” cede y da su apoyo al PP. Caramba. Sobre la pretensión de no ceder sin la anulación del 155 alegan que no se sentían con peso específico ante el Gobierno Central. Vaya chorrada. Eso sí, quien no cede a una buena propina. Pero la traca final es digna del mejor pirotécnico. Poco antes de ceder a la propina, PNV y Bildu acercan posturas y acuerdan el reconocimiento de la “nacionalidad vasca” y otros asuntos propios, un paso más hacia una “euskal herria”. Toma ya. Para que lo entiendan: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en manos de los precursores de la independencia vasca. Nacionalismo al rescate. Para reír o llorar, a criterio de ustedes. Ese es el precio por salvar el culo de la quema. El culo de un gobierno que va gastando sus vidas como gato “panza arriba”. Woody Allen dijo: “la vocación del político es hacer de cada solución un problema”. Con “responsabilidad política” todo sabe mejor. Que locura…

Lápiz y papel.

La vida ya nos dió muchas lecciones. No basta con ser buen estudiante. No, que va. Aquí suspende cualquiera. Vivimos buscando las respuestas cuando a menudo no sabemos de dónde vienen las preguntas. Y canalizamos todo a un examen que nos persigue eternamente: buscar la felicidad.

Todo cambió el día que aprendí que la mayor de las victorias es la conquista de uno mismo. Que el guión no está escrito. Que nosotros somos los dueños del lápiz, y del papel. Porque no somos un manual de instrucciones. Somos un alma desnuda, buscando arropar cada momento con jirones de nuestros propios sentimientos.

Abrígate, cuando llegue el frío. Brilla, cuando llegue el calor. Sobrevive a las preguntas disfrutando las respuestas. Tú eres el dueño del papel y del lápiz. Escribe tu historia, y serás feliz.

Artículo publicado.

Hoy me siento orgulloso porque el diario con más cobertura regional, La Verdad, ha publicado mi artículo sobre el Mar Menor en la sección de opinión de la edición papel de hoy. Es un problema que preocupa mucho a los murcianos y es de agradecer que se dé cobertura a las opiniones que los ciudadanos tenemos sobre este problema. Gracias.

Cataluña, pero desde dentro.

Cada día vivimos un nuevo capítulo. Y siendo sinceros. Ya cansa, no?. No podemos tener al país en un estado de excepción permanente. Esto es insostenible. Políticos más atentos a sus líos con la justicia que a los propios medios para canalizar dicho problema. Está claro que la solución deberá de llegar negociando y se demuestra con el hecho de que 5 o 6 años después seguimos en el punto de partida. Esto es una guerra donde nunca habrá vencedores ni vencidos. Sólo un camino al desastre. Esto requiere diálogo. Pero no de Cataluña con España. Ni Rajoy con Puigdemont, ni con Torrá ni nada por el estilo. Porque el conflicto real no es entre Cataluña y España. Es entre los catalanes independentistas y los que no lo son. Cuando el Gobierno Central aplica medidas judiciales contra Cataluña no lo hace exactamente ni solamente contra los que perturban tal órden constitucional. Lo hace para proteger a la otra mitad del pueblo catalán que quiere vivir en armonía. Cuando los independentistas acepten que ellos no son Cataluña, rebajen sus pretensiones y decidan remar todos a una misma dirección a nivel interno, habrá un acercamiento a la solución del problema. El fín a una lucha interna que se antoja fundamental para el conflicto externo. Luego llegarán las negociaciones y todo terminará saliendo adelante (financiación, competencias, etc etc etc).

En conclusión. Hasta que Cataluña no haga las paces consigo misma, se antoja difícil atisbar algún rastro de mejoría al problema. Espero que no se prolongue mucho en el tiempo. Cataluña es una gran comunidad que pertenece a un gran país, España. Lo demás me cansa, y mucho.

La liga del tipo normal.

Corría Agosto. Eran tiempos difíciles en el seno culé. Neymar había “huido”. Valverde acababa de aterrizar y la Supercopa contra el Real Madrid había dejado un panorama desolador. Con la moción de censura acechando el mandato de Bartomeu, la parcela deportiva era incapaz de cerrar a última hora fichajes ilusionantes. Todo parecía indicar que la bomba estallaría de un momento a otro. La angustiosa espera para la renovación de Messi era sólo el último paso al Apocalipsis culé.

Pero…Valverde tomó las riendas. Un tipo tranquilo, de club. Un señor de puertas hacia dentro y hacia fuera. Un entrenador “normal”. Un señor que se comió todo el marrón sin merecerlo. Y se puso a trabajar. Desde la humildad, desde la constancia. Y el Barcelona se convirtió en un bloque compacto. Un equipo sólido comandado por el dueño del fútbol actual, Messi. Crecía el plantel a base de victorias y sin hacer mucho ruido. Valverde, tipo curtido en mil batallas, sabía que un buen saco de victorias y puntos harían calmar la situación. Y así fué. Llegó a Diciembre a velocidad crucero, invicto y con la posibilidad de dar un zarpazo a la Liga. Y lo dió. En el Bernabeu. Dejó al eterno rival herido de muerte. Había sido una primera parte de temporada casi perfecta. El criticado Paulinho se había asentado en el equipo y al Barcelona costaba un mundo meterle mano. Sin ruido pasó la Navidad. Llegó Coutinho y la gente recupero la alegría.

Y llegó el pequeño bache. Un equipo instalado en lo más alto con ventaja para contemporizar, quitó el pie del acelerador y permitió alguna concesión que propició que el Atlético llegará al Camp Nou con opciones de meterse en la pelea. Pero nunca fué posible. Messi reinó en su casa y dejó vista para sentencia una liga que casi lo estaba en Navidad.

Una liga donde han destacado jugadores como Ter Stegen, un muro. Una defensa amurallada. Un Rakitic imperial y un Messi desencadenado. Y los clásicos. Piqué, Alba, Busquets, Suárez. No fallaron. Y el Mago, Iniesta. Que deja sobre este campeonato sus últimas lecciones de fútbol y de vida. La liga de los obreros. Pero al fin y al cabo, la liga de Valverde. Un tipo normal que ha hecho de lo ordinario algo extraordinario.